El vertiginoso desarrollo de las ciencias en el lustro siguiente y las importantes transformaciones que tuvieron lugar en idéntico período en el escenario internacional en que Cuba se insertaba, conjuntamente con las transformaciones en el modelo económico cubano, que explican el creciente rol del Estado en la estructura y estrategia económicas del país, y revelan en particular la importancia de la teoría y práctica de la Planificación Socialista, entre otros enfoques no suficientemente desarrollados en el Plan C, supusieron el perfeccionamiento y la formalización de un nuevo Plan de Estudio que respondiera a estas necesidades: el Plan D .

 El Plan de Estudio D aprovechó lo mejor de la experiencia acumulada a nivel nacional, para la formación de un economista integral vinculado a los retos del desarrollo de la economía cubana en la construcción del Socialismo. Se hizo especial énfasis en el concepto de perfil amplio y situar como columna vertebral en la formación del economista los siguientes aspectos: interpretación marxista de la economía cubana e internacional, el desarrollo de la Planificación de la Economía Nacional, los Estudios Cubanos, entre otros.

 

En la actualidad, la educación superior cubana está enfrascada en mantener su modelo de universidad moderna, humanista, universalizada, científica, tecnológica, innovadora, integrada a la sociedad y profundamente comprometida con la construcción de un socialismo próspero y sostenible. Una universidad caracterizada por la formación de valores y por el aseguramiento de la calidad de sus procesos sustantivos, en aras de lograr un egresado que posea cualidades personales, cultura y habilidades profesionales que le permitan desempeñarse con responsabilidad social, y que propicie su educación para toda la vida. Para el logro de lo anterior, uno de los retos a vencer es contar con diseños curriculares pertinentes que sienten las bases para propiciar un incremento continuo de la calidad y la pertinencia en la formación integral de los profesionales del país.

 Teniendo en cuenta los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, aprobados en el VI Congreso del PCC, así como los recientes documentos debatidos en el VII Congreso, que proponen la conceptualización del modelo económico cubano, imponiendo nuevos retos a su actualización; así como las condiciones del desarrollo de la economía mundial, los efectos de la globalización neoliberal y las trasformaciones en el orden tecnológico y del conocimiento, es necesario realizar una revisión profunda de los programas de formación y desarrollo de los economistas cubanos de perfil amplio, reenfocándolas hacia la solución de los problemas generales y frecuentes de la profesión en el eslabón de base

 En consecuencia, manteniendo la concepción del economista integral del Plan D, cuyo eslabón base radica en la contribución al uso eficiente y eficaz de los recursos para el proceso de desarrollo de la sociedad socialista, tanto a nivel de la economía nacional, ramal, territorial y empresarial; y aprovechando la experiencia del Plan C, es necesario diferenciar en la formación dos perfiles relacionados con el alcance del eslabón base para el economista global y el empresarial.

 Por lo antes expuesto, la propuesta del Plan de Estudio E diferencia dos eslabones de base para asegurar una profunda formación en los aspectos básicos y básicos específicos de la profesión y desarrollar en el egresado modos de actuación que le permitan brindar respuestas a los problemas más generales y frecuentes que se presentan en el eslabón de base de la profesión. De este modo, el eslabón base del Economista Global es el diseño y evaluación de estrategias y políticas económicas a los niveles nacional, ramal y territorial para el desarrollo socioeconómico del país. Y el eslabón base del Economista de la Empresa es la gestión y toma de decisiones en las organizaciones empresariales.